Tal y como sucede en la ficción, en las series y pelis que vemos, las historias de amor son irrepetibles e incomparables entre ellas. Seguro que los que estais leyendo este post no habeis podido evitar comparar vuestras relaciones o aventuras con lo que veis en la pantalla y os habeis preguntado en alguna ocasión; "¿cómo reaccionaría yo en una situación así?", o habeis afirmado "yo por esto no estaría dispuesto/a a pasar ni de broma"...
Los motivos que nos da el amor para actuar, a veces, tal y como aseguramos que no lo haríamos son tan inexcrutables como los dichosos caminos del Señor.
Hay algo que dice mucho una amiga mía, y creo que tiene toda la razón del mundo; cada vez que nos enamoramos, creemos que es para siempre, es más, estamos seguros de ello.
Creo que el ser humano tiene una capacidad innata para conectar de repente con otra persona a un nivel especial, como cuando en un videojuego desbloqueas una pantalla secreta que no estaba prevista, y a partir de ese momento se desencadena una serie de peripecias casi mágicas en nuestra mente y en nuestro organismo que nos dotan de cualidades superlativas, como verlo todo en positivo, ser más tolerantes o creer que el mundo es un lugar maravilloso, ya que esa otra persona existe.

Por eso pienso que nos podemos enamorar en cuestión de horas o incluso minutos, pero la verdadera dificultad consiste en desengancharse del otro, en reconocer que la pasión se esfuma pero quedan un montón de cosas que valorar y que nos unen al otro. El tiempo, los recuerdos, las charlas, los deseos, las ilusiones, los tratos, las discusiones, los besos, los momentos infinitos... Son cosas compartidas que se clavan en nuestro interior y que no podrás arrancar jamás, pero si se acaba, tendrás que vivir con ello, y la sensación puede ser parecida a salir de un rosal que nos atrapa entre sus espinas; estás acostumbrado a que estén clavadas en tu piel, pero al quitarlas el dolor es más fuerte.

Al final, el tiempo es siempre el dueño y señor de nuestras cadenas, la capacidad de adaptación a ti mismo/a de nuevo es casi chocante, y dependerá del tiempo y de su intensidad la forma en que superemos una ruptura y la sobrellevemos.
En nuestra naturaleza debe de estar la facilidad con la que de pronto, damos un giro de 360º y tomamos un nuevo rumbo.
El tiempo dota de valor a muchas cosas, y a veces, una historia de amor compartida tiene un valor definido y distinto para cada componente del tándem.
El tiempo, medido de esta manera, se podría casi guadar en cajitas donde no pasen los días, ni los minutos, ni los segundos, donde puedas conservar los recuerdos que tú selecciones, para poder abrirla de vez en cuando y sentir que ese tiempo forma parte de la historia de tu vida, y que no quieres deshecharlo.