Una vez más la naturaleza me asombra en mi gigantesca ignorancia sobre ella. Acabo de ver con calma las imagenes sobre el incendio de Australia y el video del koala que ha sido encontrado en el bosque y que se dejó coger por humanos.

La razón no era otra, por lo visto, que tenía quemadas las palmas de sus manitas y sus pies, y no podía tan siquiera huír.

El animal estaba tan desesperado que hasta bebió agua de la botella que le pusieron en la boca, y eso teniendo en cuenta que un koala no bebe agua jamás en su vida, ya que en las hojas de bambú se encuentra toda la que necesitan...

Es cierto que a nuestros humanos ojos el koala es uno de los animales más tiernos que existen, pero en realidad no son ellos muy de dejarse toquetear ni sobetear, y en este video se aprecian imagenes de los cuidadores voluntarios poniendole pomada y vendas en las palmas quemadas, acariciandole y hasta dandole besitos o ayudandole a trepar a un bambú.

Hasta le han encontrado un novio, también superviviente a la catástrofe del fuego, claro, con el que se abraza y los cuidadores interpretan como amor romántico o amistad.

Y esto, como siempre, me hace pensar un par de cosas al respecto; ¿no será que se abrazan por pura necesidad de contacto con su propia especie, con su naturaleza?, ¿no se nos está yendo la olla al humanizar cualquier comportamiento animal?, y lo peor de todo, ¿porqué somos tan incapaces de creer que existen otras formas de vida, que tenemos la necesidad de verlo todo desde nuestro ojo y nuestro mundo humano y narcisista?...

Me estoy mostrando inflexible y encima os estoy engañando, cuando yo soy la primera en hablar con un pequeño hamster que tengo de visita estos días en mi casa, o en pretender que mi recién estrenado perro a distancia entienda lo que es un beso, con labios y todo...

En fin, cómo me gustan los puntos suspensivos...